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Sobresaliente lecci贸n del Derecho Sucesorio.

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La ceremonia de incorporaci贸n聽del Doctor Francisco A. M. Ferrer como Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de C贸rdoba, realizada聽el 28 de julio,聽fue abierta por su Presidente Doctor Juan Carlos Palmero y le correspondi贸 al Presidente Honorario de dicha prestigiosa instituci贸n, Doctor Luis Moisset de Espan茅s, presentar al jurista del litoral. Luego de rese帽ar la importancia que tuvo para el Derecho la producci贸n de Francisco M. Ferrer, padre del incorporado, expuso los m茅ritos intelectuales jur铆dicos del novel acad茅mico en que se fund贸 la decisi贸n que fue objeto del acto. En ello, como es su h谩bito, Moisset de Espan茅s mostr贸 su generosa erudici贸n.
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No s贸lo 茅ste fue motivo que justific贸 que fueran en su homenaje las聽Segundas聽Jornadas Nacionales de Derecho Sucesorio

Palabras de Jorgelina Guilisasti

El聽12 de agosto de 2015聽se聽llevaron a cabo聽en聽Paran谩, en la sede de聽la Facultad Teresa de Avila de la聽Pontificia Universidad Cat贸lica Argentina, las聽Segundas聽Jornadas Nacionales de Derecho聽Sucesorio.聽

En esta oportunidad, 聽fueron realizadas聽en聽homenaje a la trayectoria jur铆dica聽y acad茅mica聽del profesor Doctor聽Francisco A. M. Ferrer, catedr谩tico de la Universidad Nacional聽del Litoral, destacado doctrinario de la materia y autor de una tesis doctoral sobresaliente聽referida a “Comunidad hereditaria e indivisi贸n posganancial”.聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽 聽聽.聽聽

Las jornadas fueron tituladas聽El derecho sucesorio en la transici贸n鈥澛y 聽tuvo como expositores invitados a los profesores Dr. Marcos C贸doba聽(indivisi贸n de la herencia), Dr. Francisco A.M. Ferrer 聽(responsabilidad del heredero)聽y Dr. Fernando P茅rez Lasala聽(acciones de colaci贸n y reducci贸n)聽. El Dr. Roberto Natale no pudo asistir en esta oportunidad al evento.聽聽De la 聽UCA, por su parte,聽expusieron聽Roberto Sergio Reggiardo聽(concurso y quiebra de la sucesi贸n) 聽y Jorgelina Guilisasti聽(aspectos generales y derecho de opci贸n), 聽quien, adem谩s, estuvo a cargo de la organizaci贸n.

Como en la primera edici贸n,聽las jornadas tuvieron una gran repercusi贸n, lo que se聽vio reflejado en聽el numeroso p煤blico 聽que concurri贸聽y聽en聽la聽participaci贸n a trav茅s de聽las聽preguntas聽realizadas聽a los expositores.

La relevancia del聽evento 聽gener贸, adem谩s,聽una聽amplia difusi贸n en los medios de comunicaci贸n,聽a trav茅s de聽notas聽period铆sticas聽al Dr. Marcos C贸rdoba, 聽el聽que聽fue聽entrevistado聽por medios televisivos y por los diarios locales聽en cinco oportunidades.聽

Estas jornadas se desarrollaron聽en el marco del convenio suscripto entre聽la聽Facultad Teresa de Avila de la聽UCA 聽y聽el Colegio de Abogados de la Provincia de Entre R铆os, contando con la presencia de su presidente, Dr. Enrique Martinez.

A los fines de dar continuidad a estas jornadas聽y 聽proyectarlas en tiempo, 聽ya se comenz贸 a trabajar para la edici贸n 2016.

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Lecci贸n magistral de Francisco A.M. Ferrer

V茅lez S谩rsfield y algunos aspectos de las sucesiones en el nuevo C贸digo Civil y Comercial.

 

Antes de ocuparnos de algunos aspectos del derecho de sucesiones en el nuevo C贸digo Civil y Comercial, debemos referirnos聽 previamente 聽al C贸digo Civil de don Dalmacio V茅lez S谩rsfield, por dos motivos: primero porque resulta inexcusable un oportuno homenaje y reconocimiento a su autor聽 y a los ponderados m茅ritos del聽 C贸digo que nos rigi贸 hasta las 24 horas del 31 de julio pasado. V茅lez lo elabor贸 en soledad, sin Internet, sin tel茅fono, sin computadora, sin m谩quina de escribir, con el recurso 煤nicamente de su enorme talento, de su experiencia de abogado y estadista, y de su vast铆sima cultura jur铆dica, apoyada en una muy bien dotada biblioteca. Y segundo, porque 聽en relaci贸n al Derecho de las Sucesiones, en general, 聽el sistema sucesorio organizado por V茅lez, su t茅cnica legislativa y su m茅todo expositivo se mantienen en el nuevo cuerpo legal que entr贸 a regir a partir del 1潞 de agosto.

  1. V茅lez S谩rsfield y su C贸digo. El C贸digo velezano ha regido las relaciones civiles de los habitantes del pa铆s durante ciento cuarenta y cinco a帽os, y esta vigencia de casi siglo y medio es la m谩s elocuente demostraci贸n de su excelencia, debida sin duda a las excepcionales cualidades de su autor: su penetrante sentido realista para resolver los conflictos humanos, su capacidad y experiencia de hombre de estado y de abogado ejerciente; su sagacidad para captar las necesidades, los valores y los modos de vida de聽 la sociedad de su tiempo para la que le toc贸 legislar,聽 y la aguda inteligencia para encontrar la respuesta adecuada mediante f贸rmulas legales precisas, claras y flexibles, que por esas virtudes聽 le permitieron perduran a lo largo de los a帽os y de las mutaciones sociales.聽聽 Produjo una obra codificadora adaptada a la realidad social de su tiempo y de su pa铆s, pero a la vez previ贸 la futura evoluci贸n de la sociedad argentina.

El gran jurista correntino Lisandro Segovia, quiz谩s el comentarista m谩s agudo del C贸digo Civil, encabeza su obra con una justa y laudatoria afirmaci贸n: 鈥淓l C贸digo Civil argentino es indudablemente un monumento de sabidur铆a, que hace honor聽 alt铆simo al talento y sagacidad de su autor, el dr. Dalmacio V茅lez S谩rsfield, y a la Rep煤blica Argentina, nuestra patria鈥. Y culmina augurando que la obra del dr. V茅lez est谩 destinada a perpetuarse a trav茅s del tiempo y a ejercer no peque帽a influencia en el progreso de la ciencia del Derecho y en las leyes civiles de la Am茅rica del Sud[1].

Confirmando el elogio de Segovia, en 1986 la Facultad de Jurisprudencia de聽 la Universidad de Roma, a trav茅s de su Departamento de Historia y Teor铆a del Derecho, 聽llev贸 a cabo un Congreso Internacional dedicado precisamente a reconocer los m茅ritos de la obra legislativa de V茅lez S谩rsfield, su originalidad y su influencia en el derecho latinoamericano[2].

Y en cuanto a su influencia en las codificaciones civiles, debe recordarse que siendo a煤n Proyecto la obra de V茅lez ya gravit贸 sobre el C贸digo Civil uruguayo que entr贸 a regir en 1868: el Paraguay directamente adopt贸 el C贸digo argentino en 1876 聽rigiendo聽 hasta 1987, y en el nuevo C贸digo la presencia de V茅lez se revela no solo en la t茅cnica legislativa, sino tambi茅n en innumerables preceptos. Fuerte influencia del C贸digo velezano se refleja en el C贸digo Civil de Nicaragua de 1904, e incidencias se registran en el mismo C贸digo espa帽ol de 1889, vigente hasta ahora, 聽y tambi茅n en el C贸digo de Panam谩 de 1916,聽 en el de Filipinas de 1950, y en los c贸digos civiles peruanos de 1936 y 1985. Y lo m谩s inesperado es que tambi茅n haya proporcionado material a los redactores del C贸digo japon茅s de 1898, a煤n vigente, y a los juristas chinos que en los comienzo de este nuevo siglo est谩n preparando la codificaci贸n civil, y que lo han traducido al chino. Y 煤ltimamente en nuestra Am茅rica, en el Proyecto de C贸digo Civil de Puerto Rico de 2003. Todo lo cual revela el prestigio de la obra de V茅lez y su trascendente contribuci贸n a la evoluci贸n del derecho, marcando huellas que han sido utilizadas por el derecho comparado, especialmente iberoamericano[3]. As铆 lo afirma tambi茅n el reconocido profesor de la Universidad de La Habana, Leonardo B. P茅rez Gallardo, cuando expresa que el C贸digo de V茅lez es una de las joyas del Derecho en todo el continente, no solo por lo que signific贸 para la Argentina, sino por la influencia que tuvo en la codificaci贸n civil de los otros pa铆ses[4].

En el 谩mbito de las sucesiones, estableci贸 el principio constitucional de la igualdad en la partici贸n hereditaria, para todos los parientes que se encuentran en el mismo grado. Adem谩s le asign贸 car谩cter forzoso, prohibi贸 las sustituciones fideicomisarias, y descart贸 el retracto gentilicio y el mayorazgo, ya suprimido por la Asamblea del a帽o XIII, todas instituciones sucesorias que inmovilizaban los bienes y que eran propias del derecho feudal y aristocr谩tico que concluy贸 con la Revoluci贸n Francesa.

Para cerrar el sistema aboli贸 el complejo r茅gimen sucesorio de divisi贸n de los bienes del derecho espa帽ol feudal, mediante el cual a la muerte de una persona se distingu铆a entre los bienes adquiridos y los bienes de familia o abolengo (es decir, de los abuelos), con lo cual se 聽persegu铆a que los bienes de abolengo 聽retornen a las familias de origen, sea a la del padre o a la de la madre del causante, por el principio paterna paternis y materna maternis. Consagr贸, en definitiva, la unidad del patrimonio (art. 3547) 聽y la partici贸n igualitaria y forzosa del mismo (art. 3452), principios que reproduce el nuevo C贸digo (arts. 2365 y 聽2425).

Autores extranjeros como patrios[5],聽 destacaron que la distribuci贸n igualitaria y聽 forzosa de la herencia es una virtud democr谩tica que produce la divisi贸n de la tierra y de las fortunas y constituye un obst谩culo para el latifundio. Por eso se ha dicho con innegable justicia que el C贸digo de V茅lez ha sido un C贸digo colonizador, que聽 produjo en su momento la verdadera reforma agraria, favoreciendo la poblaci贸n, la colonizaci贸n y la civilizaci贸n del territorio, y que ha sido uno de los m谩s eficaces resortes de nuestra evoluci贸n econ贸mica.

Los principios liberales de la Constituci贸n, inspirados en la necesidad de atraer inmigrantes europeos para poblar nuestro des茅rtico territorio siguiendo la m谩xima alberdiana de que gobernar es poblar,聽 tuvieron aplicaci贸n y eficacia pr谩ctica, como lo ha destacado el profesor Luis Moisset de Espan茅s[6],聽聽 gracias a las normas concretas del C贸digo, que liberando de todos los obst谩culos posibles a la divisi贸n del acervo hereditario y asegurando su r谩pida adjudicaci贸n a los herederos,聽 satisface tambi茅n la necesidad econ贸mica de facilitar la circulaci贸n de los bienes[7].

Y fue indiscutiblemente original con la regulaci贸n de la sucesi贸n de los c贸nyuges. En nuestro pa铆s reg铆an las leyes alfonsinas de las Partidas, del siglo XIII, por las cuales聽 el c贸nyuge sup茅rstite era excluido de la sucesi贸n por descendientes, ascendiente y colaterales hasta el d茅cimo grado; y s贸lo se le reconoci贸 a la viuda pobre e indotada la cuarta marital[8]. En聽 el C贸digo de Napole贸n聽 el c贸nyuge era excluido por los colaterales hasta el duod茅cimo grado. Es decir, no heredaba. Se trataba de evitar que los bienes pasen de una familia a otra por v铆a del matrimonio, porque generalmente los bienes se adquir铆an por herencia.

V茅lez advirti贸 que la situaci贸n econ贸mica y social de nuestro pa铆s era distinta de la europea, pues a mediados del siglo XIX comenz贸 el auge econ贸mico, y surgieron innumerables patrimonios聽 generados por el trabajo personal y con la colaboraci贸n del c贸nyuge, es decir, de la esposa que contribu铆a con su esfuerzo, haci茅ndose cargo del聽 hogar y de los hijos. Las leyes espa帽olas que a煤n nos reg铆an se hab铆an tornado anacr贸nicas[9], y V茅lez respondi贸 a la necesidad social consagrando una reforma dr谩stica del r茅gimen vigente: el c贸nyuge sup茅rstite no es excluido por ning煤n heredero, concurre con descendientes y ascendientes, y a falta de ellos se heredan entre s铆 excluyendo a los colaterales; adem谩s lo instituye 聽como heredero forzoso, con una leg铆tima del cincuenta por ciento, cuota forzosa que mantiene el nuevo C贸digo (art. 2445 y 2446).

Para tener una idea de lo que esta innovaci贸n legislativa represent贸, basta recordar que Florencio Garc铆a Goyena, uno de los autores y comentarista del Proyecto de C贸digo Civil espa帽ol de 1851 expres贸 que reconocer la calidad de heredero forzoso al c贸nyuge ser铆a una soluci贸n irregular, monstruosa y chocante con todos los principios del derecho sucesorio[10].

No obstante, otra innovaci贸n agreg贸 V茅lez, y fue que adem谩s de este derecho hereditario,聽 le acord贸 tambi茅n al sup茅rstite las ventajas emergentes de la sociedad conyugal, 聽pues聽 en el art. 1313, dispuso la partici贸n igualitaria por mitades de los bienes gananciales, sin consideraci贸n a los aportes efectuados por los c贸nyuges para la formaci贸n del capital ganancial. Y esta divisi贸n igualitaria la funda en la presunci贸n de 聽esfuerzos comunes de ambos consortes, equiparando las actividades lucrativas de uno de ellos con aquellas no lucrativas del otro, que contribuyen al bienestar familiar, como la atenci贸n de la casa y de los hijos.

El derecho hereditario del c贸nyuge sup茅rstite combinado con su derecho a la mitad de los gananciales, fue fruto del talento de V茅lez S谩rsfield, de su sagacidad y 聽sentido de la realidad, y por eso el profesor Luis Moisset de Espanes lo ha calificado acertadamente como fil贸sofo intuitivo y聽 soci贸logo pr谩ctico[11]. 聽Y Pedro Cazeaux ha podido afirmar con raz贸n que la obra de V茅lez fue 鈥渦n traje a la medida del ser argentino鈥[12].聽 Adem谩s, su visi贸n prospectiva 聽merece aplaudirse porque se adelant贸 a toda la legislaci贸n vigente de su 茅poca, a tal punto que los derechos que reconoci贸 al c贸nyuge sup茅rstite reci茅n fueron sancionados en el derecho europeo lenta y progresivamente en el siglo XX, y en los primeros a帽os del nuevo siglo.

Todas estas virtudes democr谩ticas e igualitarias y su perfecta conformidad con la idiosincracia de nuestro pueblo, tradiciones y costumbres, y el amplio respeto por la personalidad humana, que caracterizan al C贸digo de V茅lez[13], son incompatibles con la noci贸n de c贸digo olig谩rquico con la que injustamente se lo ha tachado, descontextualiz谩ndolo, adem谩s, de la 茅poca en que fue sancionado.

Otra originalidad de este C贸digo, reconocida un谩nimemente, fue el m茅todo legislativo, inspirado en parte en el Esboco de Freitas, en funci贸n del cual se apart贸 del C贸digo de Napole贸n, no obstante que 茅ste marc贸 su impronta en casi todos los c贸digos civiles del siglo XIX. 聽Con respecto al derecho sucesorio fue 聽acertad铆simo el apartamiento de V茅lez del m茅todo franc茅s, carente de rigor t茅cnico, pues, siguiendo al derecho romano, hab铆a concebido a la sucesi贸n por causa de muerte 聽como un modo de adquirir la propiedad, reglament谩ndola en el libro III junto con las obligaciones y los contratos, y adem谩s regul贸 conjuntamente la donaci贸n y los testamentos. V茅lez advirti贸 que las sucesiones mortis causa requer铆an una regulaci贸n independiente, pues constituyen una unidad org谩nica dentro del derecho civil, y聽 la ubic贸 al final, en el Libro IV, despu茅s de exponer las dem谩s partes del derecho civil (personas, familia, obligaciones, contratos y reales), y adem谩s vincul贸 los testamentos a las sucesiones y los separ贸 de la donaci贸n, que聽 incluy贸 con los contratos.

Se advierte aqu铆 la influencia del sabio jurista alem谩n Federico Carlos de Savigny a trav茅s de su obra Sistema de derecho romano actual, con cuya traducci贸n聽 ya contaba V茅lez, pues dicho tratadista asigna un tratamiento independiente al derecho de sucesiones, 聽ubic谩ndolo en 煤ltimo lugar, despu茅s de la exposici贸n de las otras ramas del derecho civil, por su m煤ltiple contenido personal, familiar y patrimonial, que requiere la organizaci贸n previa de las relaciones de familia, de los derechos personales y de los derechos reales; 聽y adem谩s porque las relaciones jur铆dicas hereditarias son las m谩s complejas del derecho civil, desde que presuponen el conocimiento del derecho privado patrimonial y del derecho de familia, en los cuales se apoya y a los cuales sirve de complemento[14].

La ubicaci贸n metodol贸gica que V茅lez聽 asign贸 al derecho de sucesiones se mantuvo inalterada hasta el presente[15],聽 y recibi贸 en este aspecto el apoyo de la doctrina argentina predominante[16], y tambi茅n de la extranjera, porque es la soluci贸n聽 m谩s did谩ctica y coherente[17].

  1. El derecho sucesorio en el nuevo C贸digo Civil y Comercial. Con algunas modificaciones y mayor perfeccionamiento es tambi茅n la sistematizaci贸n que ha seguido el nuevo C贸digo Civil y Comercial. Ha incorporado una parte general sobre las personas, los bienes, los hechos y actos jur铆dicos, luego trata las relaciones de familia, a continuaci贸n los derechos personales (obligaciones y contratos, civiles y comerciales), siguen los derechos reales, y el libro quinto est谩 dedicado exclusivamente a las sucesiones, y asimilando las observaciones que se le hicieron a V茅lez con buen criterio t茅cnico dej贸 el libro sexto para las disposiciones comunes a los derechos personales y reales, es decir, lo destin贸 a la prescripci贸n, caducidad, privilegios, y a las normas del derecho internacional privado.

Y en relaci贸n al sistema sucesorio聽 adoptado, su estructura y los principios generales, siguen siendo los mismos que implement贸 V茅lez S谩rsfield.

En consecuencia, sigue vigente el sistema romano de la sucesi贸n universal y personal[18] que聽 ha perdurado durante m谩s de dos mil a帽os en los derechos continentales europeos y en las legislaciones derivadas de los mismos[19].

De acuerdo a este sistema, el patrimonio, al fallecer su titular, no se disgrega, conserva su unidad al transformarse en herencia, 聽por lo cual 茅sta es la unidad abstracta y totalizadora del activo y del pasivo que dej贸 el causante,聽 abrazando en su conexi贸n unitaria todas las relaciones jur铆dicas patrimoniales transmisibles del difunto. Y por eso la sucesi贸n es universal, porque la herencia es una universalidad jur铆dica.聽 Y el heredero entra a ocupar de pleno derecho el lugar del de cuius en el centro patrimonial dejado por 茅l vacante, subrog谩ndose en su misma posici贸n jur铆dica. Se convierte en propietario, poseedor, acreedor y deudor de todo lo que el causante era propietario, poseedor,聽 acreedor y deudor, de tal modo que el heredero contin煤a la personalidad jur铆dico-patrimonial del difunto y por eso la sucesi贸n es personal. Tal es el sistema sucesorio de origen romano que plasm贸 V茅lez (arts. 3279, 3417 y 3418, CC), y que ahora encontramos reflejado en los arts. 2277 y 2280 del nuevo C贸digo Civil.

En cuanto al m茅todo expositivo de los diversos institutos del derecho sucesorio, tampoco hay variaciones sustanciales en el nuevo cuerpo legal, pues sigue el mismo orden de tratamiento que el C贸digo velezano. As铆, comienza con disposiciones generales sobre transmisi贸n hereditaria, determina quienes pueden suceder, los casos de indignidad sucesoria, la aceptaci贸n y renuncia de la herencia, se incorpora en este sector acertadamente la cesi贸n de herencia, que V茅lez hab铆a anunciado que la iba a reglamentar en este cap铆tulo y la omiti贸; sigue la petici贸n de herencia, la responsabilidad de herederos y legatarios, el estado de indivisi贸n de la herencia,聽 y aqu铆 si en este cap铆tulo hay una reglamentaci贸n extensa sobre proceso sucesorio y administraci贸n de la herencia indivisa; luego la partici贸n de la herencia, el r茅gimen de la leg铆tima y la sucesi贸n testamentaria.聽聽 La secuencia de los temas es la misma que organiz贸 V茅lez.

Las innovaciones introducidas en cada instituto sucesorio, no afectan ese orden expositivo, constituyendo las fuentes principales de esas reformas el Proyecto argentino de C贸digo Civil y Comercial de 1998, el C贸digo Civil de Quebec y el C贸digo Civil franc茅s, con sus reformas de los 煤ltimos a帽os.

En el complicado trabajo preparatorio de elaboraci贸n del proyecto del C贸digo Civil y Comercial se sucedieron diversas intervenciones y modificaciones, hasta que fue sancionado con rapidez inusitada y repentinamente por la C谩mara de Diputados, sin posibilitar un examen detenido, coordinado y previo 聽que hubiese podido solucionar defectos e imprecisiones.

Nos vamos a referir 聽a algunos aspectos del Libro V sobre 聽sucesiones.

III. Pactos sobre herencia futura. Las fuentes de la vocaci贸n sucesoria siguen siendo la ley y el testamento, y se mantiene la prohibici贸n de generar vocaci贸n hereditaria por medio de un contrato, que viene del derecho romano. El nuevo C贸digo Civil y Comercial en su art. 1010 reproduce la prohibici贸n聽 del C贸digo de V茅lez (art. 1175): 鈥淟as herencias futuras no pueden ser objeto de los contratos ni tampoco pueden serlo los derechos hereditarios eventuales sobre objetos particulares鈥.

Pero incorpora una trascendente novedad: recepta la tendencia moderna europea proclive a flexibilizar este r茅gimen prohibitivo con la finalidad de asegurar la continuidad de la unidad econ贸mica empresarial, y as铆 es como con car谩cter excepcional en el segundo p谩rrafo del citado art. 1010 dispone: 鈥淟os pactos relativos a una explotaci贸n productiva o a participaciones societarias, con miras a la conservaci贸n de la unidad de la gesti贸n empresaria o a la prevenci贸n o soluci贸n de conflictos, pueden incluir disposiciones referidas a futuros derechos hereditarios y establecer compensaciones聽 a favor de otros legitimarios. Estos pactos son v谩lidos, sean o no partes el futuro causante y su c贸nyuge, si no afectan la leg铆tima hereditaria, los derechos del c贸nyuge ni los derechos de terceros鈥.

Se refleja, sin duda, la influencia del pacto de familia italiano del a帽o 2006, aunque el pacto del nuevo C贸digo argentino es m谩s amplio, pues no solo comprende la transmisi贸n de la explotaci贸n productiva o de las participaciones societarias, de su titular a uno de sus descendientes, sino tambi茅n聽 se admite todo otro convenio 聽entre los mismos herederos legitimarios presuntivos, a煤n cuando no sean parte el futuro causante y su c贸nyuge.

Se ha objetado que si el causante no es parte en los mismos, antes de fallecer puede vender los bienes que han sido objeto del pacto, o disponer de ellos por testamento atribuy茅ndoles otro destino, entonces se plantea la duda sobre que es lo que prevalece: 驴el pacto entre los herederos presuntivos o el acto de disposici贸n del causante?[20] En esos supuestos, consideramos que los pactos no restringen el poder de disposici贸n del titular de los bienes, desde que no ha sido parte del contrato[21], por lo cual prevalecer谩 su voluntad en cuanto propietario de los mismos, 聽y la cuesti贸n la deber谩n resolver los herederos entre s铆, pues el acto que realizaron es un contrato aleatorio sometido a una condici贸n resolutoria: que el futuro causante 聽聽disponga de sus bienes. Adem谩s, en todos los casos estos pactos no tienen que afectar las leg铆timas, ni los derechos del c贸nyuge del futuro causante, ni de terceros (art. 1010, 2潞 p谩rrafo al final).

La apertura inaugurada por el nuevo cuerpo legal聽 la consideramos positiva, pues聽 facilita arreglar tanto cuestiones entre los futuros herederos como organizar soluciones destinadas a asegurar la estabilidad, conservaci贸n y continuidad de la unidad econ贸mica productiva,聽 soluciones que de otro modo ser铆an inviables, pues el testamento resulta insuficiente para su instrumentaci贸n.聽 No obstante, se impone observar que聽 la regulaci贸n de los pactos autorizados deber铆a haber sido m谩s precisa y prolija en cuanto a sus recaudos y efectos

  1. Personas que pueden suceder al causante. Veamos ahora la cuesti贸n de las personas que pueden suceder al causante, lo que V茅lez denomin贸 capacidad para suceder. En el art. 2279 despu茅s de mencionar a las personas humanas que existan al momento de la muerte y a la concebidas que nazcan con vida, se incorpora la novedad: tambi茅n pueden heredar las personas que nazcan despu茅s de fallecido el causante por las t茅cnicas de reproducci贸n humana asistida. El Proyecto originario preve铆a la filiaci贸n post mortem mediante la fecundaci贸n de la mujer con semen congelado del marido o compa帽ero聽 fallecido; y tambi茅n la fecundaci贸n in vitro cuando el hombre fallece antes de la transferencia a la mujer del embri贸n ya concebido en probeta. Y para que la criatura nacida de esos procedimiento tuviese filiaci贸n paterna y vocaci贸n sucesoria con respecto al hombre, 聽el art. 563 exig铆a 聽el consentimiento de 茅ste para ejecutar la fecundaci贸n o la transferencia del embri贸n, y adem谩s, que la mujer deb铆a hacerse fecundar o transferir el embri贸n dentro del a帽o de fallecido el hombre.聽 Pues bien, cuando fue sancionado el Proyecto esa norma ya hab铆a sido borrada, pero se mantuvo el precepto correspondiente a sucesiones, no ya con la remisi贸n al art. 563, que fue eliminado, sino a1 art. 561, el cual solo se refiere al requisito del consentimiento previo que deben suscribir los usuarios de las t茅cnicas m茅dicas al iniciar el tratamiento, y que es libremente revocable hasta el momento de utilizaci贸n de los gametos o de la implantaci贸n del embri贸n. Y por ser revocable el art. 560 dispone que ese consentimiento previo debe ser renovado cuando los usuarios pretendan utilizar los gametos o los embriones.

Al haberse suprimido aquel art. 563 resulta lo siguiente:聽 que la mujer despu茅s de fallecido su marido o compa帽ero, sin haber 茅ste renovado su consentimiento, puede igualmente peticionar la entrega del semen congelado para hacerse fecundar, y lo puede hacer a煤n despu茅s de haber transcurrido uno, dos o tres a帽os desde la muerte de aquel, pues ahora no hay ning煤n plazo, ni tampoco ning煤n precepto que lo prohiba. El hijo que nazca, seg煤n interpretamos, ser谩 extramatrimonial de la mujer, porque no estaba concebido a la muerte del hombre, seg煤n lo exige el art. 2279, inc. b), y porque 茅ste no renov贸 el consentimiento antes de la utilizaci贸n del semen, de acuerdo al art. 562. Asimismo, no podr谩 este hijo promover acci贸n por reclamaci贸n de la filiaci贸n paterna, porque聽 los hijos nacidos de estas t茅cnicas tienen expresamente prohibidas estas acciones por los arts. 577 y 582 煤ltimo p谩rrafo), o sea, que previamente habr铆a impugnar por inconstitucionales estas normas. Como tambi茅n deber谩 impugnar por la misma raz贸n el precepto que exige como condici贸n para heredar encontrarse concebido al momento de morir el pretendido padre (art. 2279 inc. b).聽聽 En consecuencia, se le abre a este hijo un 谩spero e incierto camino judicial si quiere filiaci贸n paterna y derecho hereditario. Se podr铆a haber impedido el ejercicio de esta t茅cnica post mortem, lesiva del inter茅s superior del ni帽o porque tiende a crear un hijo deliberadamente privado de padre, con solo exigir que los usuarios se encuentren ambos vivos al momento de ejecuci贸n de las mismas, como lo hace el C贸digo de la Salud P煤blica franc茅s (art. L- 2142-2),

Otra cuesti贸n distinta y un poco m谩s complicada puede ocurrir con el embri贸n congelado: la mujer podr铆a solicitar su implante cualquiera sea el tiempo transcurrido desde la muerte del hombre del cual provino el semen. 聽Pero aqu铆, a diferencia del caso anterior, ya tenemos un embri贸n creado en laboratorio, en una probeta. El art. 19 originario del Proyecto, que determinaba el comienzo de la persona humana con la concepci贸n en el seno materno, y en el caso de t茅cnicas de reproducci贸n humana asistida con la implantaci贸n del embri贸n en la mujer, fue modificado cuando el Proyecto se encontraba en la Comisi贸n Bicameral, y qued贸 un solo p谩rrafo: la existencia de la persona humana comienza con la concepci贸n. Y entonces tenemos el arduo debate que se viene produciendo desde que se empez贸 a aplicar esta t茅cnica de聽 fecundaci贸n in vitro: 驴hay concepci贸n de un ser humano en la probeta? 驴o para que se produzca la concepci贸n es preciso que ese embri贸n se implante en la mujer? Los que niegan que se produzca la concepci贸n in vitro dir谩n que ese embri贸n no es una persona, que se trata de un grup煤sculo de c茅lulas, y que fallecido el hombre sin autorizar la transferencia, la mujer no puede proceder al implante porque para concebir el hijo se requiere el consenso de ambos progenitores. El embri贸n ser谩 destruido o destinado a la experimentaci贸n. Los que sostienen que ese embri贸n es una persona en evoluci贸n, un ser humano concebido, al igual que el embri贸n en el seno materno,聽 consideran que tiene derecho a la vida, a continuar su desarrollo y a nacer, por lo tanto no se puede negar el derecho de la mujer a solicitar su implantaci贸n para llevar adelante el embarazo y parto, aunque su marido o compa帽ero haya fallecido sin haber autorizado la implantaci贸n del embri贸n. Y si nace con vida se le debe reconocer filiaci贸n paterna y vocaci贸n sucesoria porque ya estaba concebido cuando 聽falleci贸 el hombre que suministr贸 el elemento gen茅tico y prest贸 el consentimiento previo e informado a la t茅cnica. La doctrina y jurisprudencia ampliamente mayoritaria argentina, que compartimos seg煤n ya lo hemos manifestado con anterioridad, sostiene este 煤ltimo criterio, en el sentido de que el embri贸n in vitro es un ser humano, y, por l贸gica consecuencia,聽 que tiene derecho a la vida, a la filiaci贸n paterna y a heredar a su progenitor.

La soluci贸n de estas complejas cuestiones seguir谩 quedando librada 聽a la decisi贸n de los jueces.

  1. Administraci贸n de la herencia. Otro tema arduo es el referido a las indivisiones forzosas, a la administraci贸n de la herencia y a la funci贸n del administrador para liquidar el pasivo.

Los cuatro precisos art铆culos que V茅lez dedic贸 a la comunidad de herederos (3416, 3449, 3450 y 3451)[22], han sido sustituidos por una extensa reglamentaci贸n que regula la administraci贸n extrajudicial y聽 judicial de la herencia indivisa dejando muchos vac铆os que tendr谩 que cubrir la jurisprudencia聽 (arts. 2323/2362).

En la secci贸n de la administraci贸n extrajudicial, 聽destacamos que el nuevo C贸digo 聽prev茅 la indivisi贸n forzosa impuesta por el c贸nyuge sup茅rstite cuando se trata de un establecimiento que constituya unidad econ贸mica y que haya adquirido o constituido en todo o en parte o haya participado activamente en su explotaci贸n (art. 2332). La puede imponer por diez a帽os,聽 y ejercer adem谩s la administraci贸n de ese establecimiento. La novedad es que puede prorrogar judicialmente esta indivisi贸n hasta su fallecimiento. Se explica esta ventaja no solo por una consideraci贸n especial hacia el c贸nyuge sup茅rstite y su participaci贸n activa en el establecimiento, sino tambi茅n para preservar la continuidad del mismo. 聽En el art铆culo siguiente聽 se concede el mismo derecho a cualquiera de los herederos que haya colaborado activamente en la explotaci贸n de la empresa en vida del causante. A su vez, como el art铆culo se remite al anterior sobre el c贸nyuge sup茅rstite y no aclara nada m谩s, 聽este heredero podr铆a tambi茅n prorrogar hasta su muerte la indivisi贸n de la unidad productiva o comercial, y la administraci贸n a su cargo. Los dem谩s copart铆cipes est谩n habilitados para invocar causas graves o de manifiesta utilidad econ贸mica para hacer cesar esta indivisi贸n, y la cuesti贸n quedar谩 en manos del juez. Estas normas importan una seria afectaci贸n a los derechos de los restantes coherederos, que retroceden frente a la conveniencia de asegurar la estabilidad y continuidad de la empresa.

聽Dejo al margen la normativa procesal, que en algunos casos resulta excesiva ante las facultades que se reservaron las Provincias para legislar en esa 谩rea (arts. 121 y 126 C.N.), y en otros es desubicada, como la definici贸n del proceso sucesorio, que por m谩s que provenga del C贸digo de Qu茅bec,聽 es聽 impropia en un C贸digo Civil (art. 2335).

En cuanto al administrador judicial, que聽 puede ser persona humana o jur铆dica (art. 2345),聽 incurre el nuevo C贸digo en un equ铆voco cuando en el art. 2347 dispone que se considera nombrado administrador a quien el testador haya designado como albacea o liquidador de la sucesi贸n o con otro nombre. Este texto, en efecto, puede inducir a confusi贸n, pues debi贸 haber dejado a salvo el supuesto de concurrencia de herederos, y con m谩s raz贸n de herederos forzosos, puesto que es a ellos como propietarios, y no al albacea, a quienes corresponde la administraci贸n de la herencia, y as铆 lo establece claramente el art. 2529 del mismo C贸digo, que por tal raz贸n debe prevalecer. Tambi茅n as铆 lo entiende la doctrina predominante 聽desde que hace muchos a帽os esclareci贸 este tema el recordado profesor cordob茅s Jos茅 Ignacio Cafferata[23].

Nos interesa tambi茅n detenernos en el cap铆tulo sobre el pago de deudas y legados, que en el C贸digo de V茅lez estaba a cargo de los mismos herederos (arts. 3397 y 3398), y ahora el nuevo C贸digo asigna esa tarea al administrador de la sucesi贸n (art. 2358 CCC), pues responde a un dise帽o de inspiraci贸n聽 anglosajona, a trav茅s del C贸digo de Quebec[24]: el administrador es 聽quien tiene la representaci贸n de la herencia, administra y liquida los bienes en el marco del proceso sucesorio, cobra los cr茅ditos y paga las deudas, y luego de presentar una rendici贸n final de cuentas, entrega los bienes remanentes a los herederos para que 茅stos procedan a la partici贸n. Pero el C贸digo Civil de Quebec, como el C贸digo franc茅s, contienen precisiones que est谩n ausentes en nuestra normativa, por lo cual se torna incierta en diversos aspectos.

Distingue el art. 2356 entre los acreedores que gozan de garant铆as reales, de los quirografarios. Los primeros no tienen necesidad de presentarse a verificar sus cr茅ditos al sucesorio; pueden iniciar directamente la ejecuci贸n para cobrarlos. Los acreedores quirografarios deben presentarse al proceso sucesorio a denunciar sus cr茅ditos a fin de ser pagados por el administrador, seg煤n el rango de preferencia establecido en la ley de concursos.

Varias cuestiones se suscitan.

La primera es que no existe plazo para la presentaci贸n de los acreedores a denunciar sus cr茅ditos, por lo cual algunos entienden que ante la inexistencia de plazo el administrador debe pagarles a medida que se presenten, o sea como era la regla del antiguo art. 3398 del C贸digo de V茅lez[25]. Por nuestra parte, interpretamos que聽 la soluci贸n la encontramos en el art. 2340 de CCC que dispone la citaci贸n de herederos, acreedores y de todos los que se consideren con derecho a los bienes dejados por el causante, para que lo acrediten en un plazo de treinta d铆as a partir de la publicaci贸n del respectivo edicto notificatorio en el Bolet铆n Oficial.

Una vez vencido ese plazo, el administrador deber谩 presentar un proyecto de distribuci贸n y pago, ajust谩ndose a la regulaci贸n de la ley concursal en cuanto al rango de preferencia de los cr茅ditos (arts. 239 y sgtes ley 24.522)[26], y proceder luego al pago de los mismos (art. 2358).

Respecto a la cuesti贸n de los acreedores que se presentan tard铆amente, nada dice el nuevo CCC. Interpretamos que聽 deber谩n incorporarse al procedimiento en el estado en que se encuentre, y podr谩n cobrar si queda un remanente, pues los pagos efectuados por el administrador fueron bien hechos y son inatacables, en tanto obr贸 de acuerdo a la ley. Igualmente los acreedores que continuaron sus juicios, o los iniciaron, y llegaron a cobrar ejecutando bienes hereditarios, su cobranza es inobjetable pues ninguna norma se lo imped铆a.聽 El acreedor tard铆o impago, entonces, s贸lo podr谩 dirigirse contra los legatarios que son responsables por el valor de lo que recibieron, y para ello tiene el plazo de un a帽o desde el d铆a en que aquellos cobraron sus legados (art. 2319 CCC).

Por 煤ltimo, no hay impedimento alguno para que los acreedores de la sucesi贸n 聽promuevan o contin煤en sus juicios, sin perjuicio de denunciar sus cr茅ditos en el proceso sucesorio, pues esta normativa es un esbozo de procedimiento colectivo de liquidaci贸n de la herencia, que carece de una norma que disponga la suspensi贸n de las acciones individuales de los acreedores. Precisamente el art. 2354 habilita al administrador 鈥渁 presentarse en los procesos en los cuales el causante fue demandado鈥. Los Proyectos de reforma del C贸digo, sin embargo, con buen criterio establecieron聽 la suspensi贸n del derecho de ejecuci贸n individual de los acreedores y legatarios, a menos que los acreedores tengan garant铆as reales (Anteproyecto Bibiloni, art. 2964; Proyecto de 1936, art. 1881; Anteproyecto de 1954, art. 671). El C贸digo de Paraguay recept贸 esta conveniente y pr谩ctica soluci贸n en el art. 2470, e igualmente el art. 792-1 del Cod. Civil franc茅s, seg煤n reforma de 2006. Pero tales antecedentes no fueron tenidos en cuenta.

Conviene recordar que no obstante el silencio que tambi茅n mantuvo el antiguo C贸digo Civil sobre esta cuesti贸n, la doctrina y la jurisprudencia admitieron la suspensi贸n de las ejecuciones individuales cuando el heredero (hoy ser铆a el administrador)聽 realiza con diligencia actos tendientes a liquidar la herencia y pagar los cr茅ditos y legados, pues esas acciones configurar铆an una actitud abusiva que entorpece el procedimiento y ocasiona m谩s gastos en perjuicio聽 del acervo sucesorio y de sus acreedores y legatarios[27]. Tal jurisprudencia, apoyada por los autores, consideramos que es perfectamente aplicable en el marco del nuevo C贸digo. Adem谩s, 聽y seg煤n las circunstancias, resultar谩 m谩s conveniente por razones de costos y de econom铆a procesal, suspender las ejecuciones de los acreedores sucesorios y聽聽 legatarios, continuando con el procedimiento de liquidaci贸n colectiva de la herencia en el marco del proceso sucesorio, antes que promover el concurso preventivo o la declaraci贸n de quiebra de la sucesi贸n.

Pagados los acreedores, 聽despu茅s el administrador debe pagar a los legatarios de acuerdo al orden de pago del art. 2358: primero los que tienen preferencia otorgada en el testamento, luego los legados de cosa cierto y por 煤ltimo los dem谩s legados.

Concluida su funci贸n tiene que presentar una rendici贸n final de cuentas (arts. 3261 y 2362), para que los herederos, despu茅s de aprobada la misma, procedan a la partici贸n de los bienes remanentes.

  1. Partici贸n y colaci贸n. Debe destacarse la regulaci贸n de la operaci贸n particionaria por la incorporaci贸n de los institutos de la partici贸n con saldos, la licitaci贸n y de las atribuciones preferenciales. La partici贸n con saldos ya ven铆a siendo admitida por la jurisprudencia, que autorizaba cubrir con dinero u otros bienes ajenos a la sucesi贸n la diferencia entre el valor de los bienes que se adjudican a un heredero y el monto m谩s elevado de su porci贸n hereditaria, solo que el nuevo C贸digo pone l铆mites: la cobertura debe ser en dinero, y la diferencia no puede superar la mitad del valor de la hijuela del heredero, l铆mites que en rigor no se justifican porque se trata de una cuesti贸n patrimonial que no compromete el orden p煤blico (art. 2375 2潞 p谩rr. y 2377 2潞 p谩rr). Atendiendo al reclamo de la doctrina, reincorpora al C贸digo la licitaci贸n, que hab铆a suprimido la ley 17.711 (art. 2372), y regula las atribuciones preferenciales provenientes del derecho franc茅s, instituci贸n 煤til por la cual el c贸nyuge o cualquiera de los herederos pueden peticionar la adjudicaci贸n de una unidad econ贸mica hereditaria en cuya formaci贸n hubiesen participado, o del inmueble que constituye su vivienda o la sede de su actividad profesional (arts. 2380 y 2381).

La colaci贸n como mecanismo accesorio de la partici贸n, ha sido regulada con precisi贸n, receptando las soluciones jurisprudenciales mayoritarias, y en cuanto al tema m谩s complejo, que es la determinaci贸n del valor colacionable, se adopt贸 la f贸rmula francesa[28]: el valor se determina a la 茅poca de la partici贸n seg煤n el estado del bien a la 茅poca de la donaci贸n (art. 2385).聽 Tambi茅n constituye un acierto haber normativizado la 煤ltima jurisprudencia apoyada por la doctrina, que聽 extendi贸 la aplicaci贸n de la acci贸n de reducci贸n y de su efecto reipersecutorio a la donaci贸n hecha al descendiente o al c贸nyuge, cuando su valor excede la suma de la porci贸n legitima y de la porci贸n disponible, por el valor del exceso (art. 2385). 聽Y se reglament贸 prolijamente la colaci贸n de deudas, cubriendo un vac铆o del C贸digo de V茅lez.

VII. R茅gimen legitimario. Veamos ahora el r茅gimen de las leg铆timas. El nuevo C贸digo receptando los postulados pr谩cticamente un谩nimes de la doctrina, disminuy贸 el monto de las cuotas de los descendientes de 4/5 a 2/3, y de los ascendientes de 2/3 a la mitad. El c贸nyuge mantiene su cuota ya fijada por V茅lez en la mitad de la herencia.

Hay una novedad importante聽 que destacar en este cap铆tulo, puesto que se inserta en la evoluci贸n del derecho privado de las 煤ltimas d茅cadas caracterizada por la preocupaci贸n del legislador en incrementar la promoci贸n y protecci贸n de los derechos humanos de las personas con discapacidad, a fin de asegurarles su pleno goce, sus libertades fundamentales, y su participaci贸n plena y efectiva en la sociedad, reconociendo la importancia que para las personas con discapacidad reviste su autonom铆a e independencia individual, incluida la libertad de tomar sus propias decisiones. Estas nuevas ideas han sido consagradas por la Convenci贸n Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas el 13 de diciembre de 2006, ratificada por Argentina (ley 26.378/08), y con jerarqu铆a constitucional聽 en los t茅rminos del art. 75 inc. 22 Constituci贸n Nacional (ley 27.044/14).

Esta tendencia penetr贸 tambi茅n en el derecho sucesorio, pues si se quiere asegurar la protecci贸n integral de las personas con discapacidad, no se puede descuidar el aspecto de la transmisi贸n hereditaria[29]. El derecho de las sucesiones, ha se帽alado el profesor Marcos C贸rdoba,聽 cumplir铆a su objetivo de modo m谩s fiel a su naturaleza asistencial si atendiera de modo espec铆fico las consecuencias derivadas de la discapacidad, teniendo en cuenta que la sucesi贸n leg铆tima reposa sobre el principio de la solidaridad familiar[30]

Y en el marco de esta renovadora 聽corriente doctrinaria 聽hacia una mayor solidaridad en el derecho civil, se pretende que las leg铆timas tambi茅n cedan espacio para la protecci贸n de las personas discapacitadas, haciendo retroceder el principio de intangibilidad de las cuotas. En este sentido, los profesores Marcos M. C贸rdoba, ya mencionado, 聽y Ursula Basset presentaron en el a帽o 2010 al H. Senado de la Naci贸n un proyecto de ley聽 proponiendo una mejora estricta a favor de ascendientes o descendientes discapacitados, constituyendo este proyecto el antecedente inmediato del art. 2448 del nuevo C贸digo, que establece: 鈥淓l causante puede disponer, por el medio que estime conveniente, incluso mediante un fideicomiso, adem谩s de la porci贸n disponible, de UN TERCIO (1/3) de las porciones leg铆timas para aplicarlas como mejora estricta a descendientes o ascendientes con discapacidad鈥.

El testador, entonces, si tiene varios hijos, y uno de ellos es discapacitado y quiere protegerlo ejerciendo el derecho que le acuerda el art. 2448, entonces puede dejarle mediante legado, donaci贸n, fideicomiso, etc, la porci贸n disponible, o sea la mejora ordinaria, y adem谩s la mejora especial o estricta de la norma que comentamos,聽 consistente en el tercio de la cuota leg铆tima. En resumen: le deja un tercio de la herencia, m谩s un tercio del 66% (2/3) que es la leg铆tima de los descendientes, o sea, dispone a favor del hijo discapacitado el 55% de su patrimonio hereditario[31]. Se consagra as铆 una trascendente, innovadora y justificada excepci贸n al principio de聽 intangibilidad de la leg铆tima (art. 2447). La doctrina se ha manifestado de acuerdo con esta novedad, pero reclama que se incluya tambi茅n al c贸nyuge discapacitado como posible beneficiario de la mejora especial[32].

Al margen de esta excepci贸n, veamos ahora聽 la protecci贸n de la integridad de las cuotas leg铆timas, cuando es vulnerada por donaciones o legados efectuados por el causante que exceden su porci贸n de libre disposici贸n. La defensa del heredero legitimario lesionado por el exceso de la porci贸n disponible se ejerce a trav茅s de la acci贸n de reducci贸n[33], la cual por un exagerado tecnicismo te贸rico ha sido innecesariamente desmembrada en cuatro acciones aparentemente distintas: la acci贸n por entrega de la leg铆tima, la acci贸n de complemento de la leg铆tima, la acci贸n de reducci贸n de disposiciones testamentaria y la acci贸n de reducci贸n de donaciones.聽 En el fondo se trata de la misma acci贸n que persigue el complemento de la cuota leg铆tima mediante la reducci贸n de las liberalidades. Pero no se acept贸 esta noci贸n unitaria. Y este inmoderado tecnicismo produce confusi贸n. En primer lugar, al referirse el art. 2450 a la acci贸n por entrega de la leg铆tima en relaci贸n a donaciones del causante que hubiesen privado al heredero forzoso de su herencia, se est谩 superponiendo con la acci贸n de reducci贸n de las donaciones prevista en los arts. 2453 y 2454, pues se trata de la misma acci贸n con igual finalidad. En segundo t茅rmino, al hijo, que ha sido despojado de su herencia por el padre por medio de disposiciones testamentarias o de donaciones, y que reclama la cobertura de su leg铆tima, el art. 2450聽 lo transforma, por esta sola circunstancia, en heredero de cuota. O sea, se produce un inexplicable e injustificado transformismo jur铆dico: el hijo, que es heredero forzoso y universal, con derecho de acrecer, pierde su condici贸n de tal y queda convertido en heredero de cuota y privado de su vocaci贸n聽 potencial a la totalidad de la herencia, 聽por el hecho de que ha sido despojado de su leg铆tima y reclama su cobertura. Pareciera una sanci贸n, porque rebajarlo a la categor铆a de heredero de cuota, significa que no podr谩 demandar por indignidad a otros sucesores del causante, ni la colaci贸n de donaciones que hasta ese momento eran desconocidas, ni la nulidad de un legado, etc.[34] El otro, el extra帽o instituido heredero por el testador, queda como heredero universal. Esta inusitada conversi贸n constituye una verdadera anomal铆a jur铆dica, inadmisible porque trastorna todo el r茅gimen legal hereditario.

Y 聽ahora otro aspecto inconsistente. Como se cuestionaba, principalmente por el sector del notariado, el efecto reipersecutorio de la acci贸n de reducci贸n porque torna vulnerable el t铆tulo de dominio fundado en una donaci贸n, para limitar ese efecto se introdujo esta original soluci贸n instrumentada en el art. 2459[35]: 鈥La acci贸n de reducci贸n no procede contra el donatario ni contra el subadquirente que han pose铆do la cosa donada durante DIEZ (10) a帽os computados desde la adquisici贸n de la posesi贸n. Se aplica el art铆culo 1901.

Para detener el efecto reipersecutorio de la acci贸n de reducci贸n, este art铆culo prev茅 la prescripci贸n breve de diez a帽os ejercida por el donatario, y, en su caso, por el subadquirente que puede completar dicho plazo, continuando la posesi贸n del donatario (arts. 1897 y 聽1901 CCC). La posesi贸n breve requiere buena fe y justo t铆tulo (arts. 1898 y 1902, CCC). Por lo tanto, el heredero donatario poseedor, para invocar la usucapi贸n breve, debe contar con la escritura p煤blica de la donaci贸n que le ha hecho el causante (art. 1552), porque de lo contrario le faltar谩 el justo t铆tulo (art. 1552 CCC). Pero advi茅rtase que el causante puede otorgar la escritura de donaci贸n pocos d铆as antes de fallecer, y 聽lo que importar谩 es la fecha de entrada en posesi贸n del bien donado.聽 Puede ocurrir, entonces, que el padre le entrega la posesi贸n de un campo a un hijo, transcurren diez a帽os, y poco tiempo antes de fallecer se lo escritura, los coherederos ya nada podr谩n hacer. Ni colaci贸n ni reducci贸n. Queda consumada la burla al derecho hereditario de los otros hijos.

Si se quer铆a neutralizar en alguna medida el efecto reivindicatorio de la reducci贸n para consolidar el t铆tulo de dominio adquirido por donaci贸n y brindar seguridad al tr谩fico jur铆dico inmobiliario, la legislaci贸n comparada brindaba otros remedios jur铆dicamente razonables, que se obviaron[36], y se opt贸 por esta soluci贸n que habilita la evasi贸n del sistema legitimario, debilit谩ndolo, sin reparar que se trata de un injerto jur铆dicamente inviable por las siguientes razones:

a)Porque 聽dicho plazo de prescripci贸n adquisitiva empieza a correr desde que el donatario entr贸 en posesi贸n del bien, y puede transcurrir en vida del causante, durante un tiempo en que el heredero forzoso no es tal sino meramente presuntivo,聽 por lo cual no tiene acci贸n para defenderse, porque 茅sta reci茅n 聽le nace con la muerte del donante, cuando adquiere la calidad de heredero,聽 en cuya oportunidad聽 frecuentemente ya se habr谩 cumplido aquel plazo de diez a帽os, con lo cual se consuma la lesi贸n a la leg铆tima. En otras palabras: cuando nace la acci贸n, ya nace muerta por causa de un plazo de prescripci贸n que se cumpli贸 cuando aqu茅lla a煤n no hab铆a nacido, contrariando as铆 un principio jur铆dico elemental: el curso de la prescripci贸n nace con la acci贸n. Esto es: la prescripci贸n no corre si no est谩 abierta y expedita la acci贸n del interesado al cual se le va a oponer aquella prescripci贸n[37]. Desconociendo estos principios, se desconoce el derecho de defensa y el derecho hereditario del heredero forzoso que pretende accionar en protecci贸n de su leg铆tima.

b)Adem谩s, se prescindi贸 de otra elemental noci贸n sucesoria: el c谩lculo de la leg铆tima reci茅n se puede efectuar despu茅s de fallecer el causante, sobre la masa de bienes que dej贸 en ese momento. Y es en esta oportunidad, y no en vida del donante, que podr谩 el heredero forzoso determinar si su porci贸n leg铆tima ha sido o no violada por el acto liberal de su causante; y si comprueba la lesi贸n, entonces reci茅n, y no antes, podr谩 ejercer la acci贸n protectora, que es la de reducci贸n. Ning煤n plazo de prescripci贸n transcurrido con anterioridad, se le puede, entonces, oponer.

En suma: si el legislador decidi贸 mantener el r茅gimen de leg铆timas,聽 deb铆a asegurar eficazmente su protecci贸n, y no debilitarlo mediante este cuestionable arbitrio. Ha incurrido, por ello, en un contrasentido.

Otra inconsistencia detectamos con la reducci贸n de los legados. En efecto, cuando el causante ha realizado donaciones en vida, y legados en su testamento, que exceden su porci贸n disponible, primero se reducen los legados, y si no alcanzan para reconstituir la leg铆tima, luego se reducen las donaciones. Si hay varios legados de distinta clase, 驴c贸mo se reducen? De acuerdo a la soluci贸n congruente y tradicional, en orden inverso al orden de pago, es decir se reducen primero los que se pagan en 煤ltimo lugar, con lo cual se respeta la preferencia de los legados.聽 Seguramente por inadvertencia el art. 2452 establece lo contrario, o sea que los legados se reducen en el mismo orden de pago establecido en el art. 2358. Por lo tanto, el legado preferente para el pago es el que cae primero cuando de reducci贸n se trata. Se reiter贸 y sancion贸 la misma norma incoherente del art. 2401 del Proyecto de 1998, no obstante oportunas observaciones[38]. 聽Ocurre que se trata de cuestiones que no tienen repercusi贸n social, por lo cual con ligereza se descuidan, aunque luego lo deba sufrir el litigante particular.

Y en esta secci贸n del r茅gimen legitimario tenemos el caso de las enajenaciones modales del causante a un heredero forzoso, previstas en el antiguo art. 3604 del C贸digo, reformado por la ley 17.711 y ahora contempladas en el聽 enrevesado texto del art. 2461. 聽Conforme al primer p谩rrafo,聽 se presume gratuita sin admitir prueba en contrario, la transferencia a t铆tulo oneroso de la propiedad de bienes al heredero legitimario cuando el enajenante se reserva el usufructo, el uso o la habitaci贸n, o la contraprestaci贸n de una renta vitalicia. Y a continuaci贸n聽 establece una segunda presunci贸n: present谩ndose esta enajenaci贸n onerosa modal se presume la intenci贸n del enajenante de mejorar a su heredero forzoso, por lo cual el valor de los bienes se debe imputar a la porci贸n disponible y el excedente se debe colacionar. O sea, hay una mejora o dispensa t谩cita de colacionar dispuesta por la ley.

Pero se intercala un p谩rrafo que contradice manifiestamente la presunci贸n absoluta de gratuidad: 鈥Sin embargo, se deben deducir del valor de lo donado las sumas que el adquirente demuestre haber efectivamente pagado鈥.聽 Entonces 驴para que la norma legal presume de forma absoluta que es un acto gratuito聽 la venta de un inmueble a un hijo con reserva de usufructo, que es el caso com煤n, 聽si a continuaci贸n permite que el hijo pueda demostrar los presuntos pagos que ha realizado al padre, para deducirlos del valor del bien donado?聽 No se alcanza a comprender el sentido de establecer una presunci贸n absoluta de gratuidad, 聽y permitir a la vez desvirtuarla por prueba en contrario. 聽M谩s coherente era el modelo de V茅lez: contra la presunci贸n de gratuidad no admit铆a pruebas (nota al art. 3604). Y con ello evit贸 pleitos y fraudes, los que seguramente ahora se producir谩n, pues se har谩n valer pruebas generalmente prefabricadas.

La embrollada redacci贸n de este primer p谩rrafo del art. 2461 ya ha dado lugar a interpretaciones divergentes. Por nuestra parte, entendemos que esa transferencia aparentemente onerosa y modal se presume relativamente gratuita, por la posibilidad del heredero donatario de demostrar pagos; y la presunci贸n de mejora a聽 favor del mismo s贸lo funcionar谩 en la medida en que 茅ste no 聽demuestre pagos.

En el segundo p谩rrafo, similar al del art. 3604, dice que 鈥El valor de los bienes debe ser imputado a la porci贸n disponible y el excedente objeto de colaci贸n[39]. La colaci贸n dispuesta por esta norma, en consecuencia, proceder谩 siempre que el heredero adquirente del bien no hubiera podido demostrar los pagos que haya hecho al causante; pues en la medida en que demuestre pagos, el acto ser谩 oneroso en esa proporci贸n y no habr谩 colaci贸n en esa medida.

Sigue disponiendo el art. 2461: 鈥淓sta imputaci贸n y esta colaci贸n no pueden ser demandadas por los legitimarios que consintieron en la enajenaci贸n, sea onerosa o gratuita, con algunas de las modalidades indicadas鈥. 聽Seg煤n este p谩rrafo en el acto de venta de un inmueble a un hijo con reserva de usufructo, se desplazar铆a la presunci贸n de gratuidad del acto si los restantes hijos del enajenante suscriben la escritura prestando su conformidad a la enajenaci贸n, es decir, estar铆an reconociendo la onerosidad del acto. Como consecuencia de tal reconocimiento impl铆cito,聽 posteriormente no podr铆an demandar la colaci贸n del valor del bien que eventualmente excediera la porci贸n disponible, y la cuesti贸n quedar铆a cerrada.

Pero la novedad aparece subrepticiamente en este 煤ltimo p谩rrafo porque al referirse a los legitimarios que consintieron la enajenaci贸n, aclara que 茅sta puede ser 鈥渙nerosa o gratuita鈥, o sea modifica lo establecido en la primera parte que solamente alud铆a a las transferencias a t铆tulo oneroso. En conclusi贸n,聽 de acuerdo a lo que se deduce de este confuso art铆culo si el padre dona abiertamente un inmueble a un hijo con reserva de usufructo o de habitaci贸n, la ley presume su intenci贸n de mejorarlo, sin necesidad de que lo manifieste expresamente en la escritura de donaci贸n, como lo exige el art. 2385, porque en este caso puntual la ley sustituye la voluntad del donante, sin que, en realidad, se aprecie raz贸n plausible para ello, porque bien podr铆a no mejorarlo.

Asimismo, los dem谩s coherederos pueden prestar conformidad a esta donaci贸n ostensible con reserva de usufructo o habitaci贸n,聽 聽con la consecuencia de que dicho consenso les acarrea la renuncia t谩cita a pedir la colaci贸n y, en su caso, la reducci贸n.

Advi茅rtase entonces esta diferencia: trat谩ndose de un acto ostensiblemente oneroso con reserva de usufructo, uso, habitaci贸n o聽 renta vitalicia,聽 si los herederos reconocen la veracidad de su car谩cter oneroso, consintiendo el acto, significa que no les lesiona la leg铆tima y que por eso mismo nada que tienen que objetar despu茅s del fallecimiento del causante. Por el contrario, si prestan conformidad a una donaci贸n franca, est谩n reconociendo un acto gratuito, o sea, un acto que muy posiblemente聽 pueda perjudicar su cuota leg铆tima, y sin embargo, est谩n renunciando t谩citamente a las acciones de colaci贸n y reducci贸n, porque en adelante ya no las podr谩n ejercer.

Podemos concluir, entonces, que聽 esta nueva norma que comentamos importa otra excepci贸n m谩s al principio de orden p煤blico de inviolabilidad de la leg铆tima y de protecci贸n a los herederos forzosos.

Dada la trascendencia de las cuestiones involucradas en el art. 2461, consideramos que merec铆a un texto m谩s coherente, m谩s claro y preciso.

VIII. Desheredaci贸n. Por 煤ltimo, relacionado con el tema de las leg铆timas unas palabras sobre la derogaci贸n del instituto de la desheredaci贸n. La doctrina absolutamente mayoritaria argentina, reflejada en las Jornadas Nacionales de Derecho de Civil de C贸rdoba (2009) y Tucum谩n (2011),聽聽 sosten铆a la necesidad de mantener la desheredaci贸n como contrapeso equitativo y necesario al r茅gimen de las leg铆timas. Se justifica,聽 porque si la ley de modo imperativo le asigna un heredero al causante, a煤n en contra de su voluntad, es justo que 茅ste en vida tenga el medio de excluirlo si ha sido agraviado por aquel, puesto que es el 煤nico que puede medir con justeza la gravedad de la ofensa. Imponerle pasividad al causante en estos casos resulta injusto. La facultad de desheredar es, por lo tanto, el correctivo de la sucesi贸n legitimaria o forzosa[40]. La desheredaci贸n, afirmaba Enrique Mart铆nez Paz, tiene un efecto moral en los C贸digos, hasta por acto de presencia. El que se sepa que existe una instituci贸n que autoriza a privar de su leg铆tima al heredero, fortifica la autoridad del causante y modera la soberbia del heredero[41]. Y por eso sabiamente la legisl贸 V茅lez S谩rsfield. Fue eliminada en el nuevo C贸digo sin que el argumento esgrimido, relativo a que sus causales quedan absorbidas por las de indignidad, alcance para convencernos, porque se trata de dos instituciones diferentes, con eficacia, fundamentos y procedimientos distintos.

  1. Sucesi贸n testamentaria. En la sucesi贸n testamentaria con acierto se han derogado por haber ca铆do en desuso desde hace varias d茅cadas el testamento cerrado y los testamentos especiales que contemplaba el C贸digo de V茅lez (testamento mar铆timo,

militar y en caso de epidemia). La figura del legatario de cuota fue sustituida por la del heredero de cuota, como lo denominan los c贸digos chileno, ecuatoriano y colombiano.聽 Tambi茅n con buena t茅cnica legislativa 聽se re煤nen las causales de nulidad de testamento en un solo art铆culo, el 2467, y aqu铆 debemos destacar que en sinton铆a con los loables objetivos de promover y proteger los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad que se propone la Convenci贸n Internacional sobre los Derechos de dichas personas, se han definido dos cuestiones:聽 las personas declaradas judicialmente incapaces pueden testar en intervalos l煤cidos que sean suficientemente ciertos como para asegurar que la enfermedad ha cesado por entonces, con lo cual se concluye con una pol茅mica cl谩sica del derecho sucesorio respecto a si pod铆an o no testar v谩lidamente en esos intervalos l煤cidos. Y tambi茅n se dispone que las personas que padecen limitaciones en su aptitud para comunicarse en forma oral, y que no saben leer ni escribir, pueden tambi茅n 聽testar聽 por escritura p煤blica y con el auxilio de un int茅rprete (arts. 2467 incs. d) y聽 e). Dos innovaciones valiosas en materia testamentaria聽 que deben celebrarse.

  1. X. Y concluyendo: podemos apreciar que nuevos valores dominan hoy el derecho sucesorio: el retroceso del r茅gimen protector de la leg铆tima hereditaria en funci贸n de la seguridad jur铆dica; la protecci贸n y promoci贸n de los derechos del heredero discapacitado por solidaridad familiar; la protecci贸n de la empresa, que se manifiesta en la admisi贸n creciente de los pactos sobre herencia futura, y en el r茅gimen de las indivisiones forzosas y de las atribuciones preferenciales; y la ampliaci贸n del margen de libertad de testar y del ejercicio del derecho a testar de personas discapacitadas.

Como toda obra humana, el nuevo C贸digo es perfectible. Se han incorporado nuevas normas que traen innovaciones convenientes o definen acertadamente cuestiones controvertidas,聽 se han cubierto聽 vac铆os del antiguo C贸digo,聽 y se ha sintetizado聽 la extensa reglamentaci贸n del derecho de sucesiones. Pero tambi茅n hemos se帽alado omisiones, errores, e imprecisiones, consecuencia seguramente del apresuramiento en la sanci贸n y tambi茅n por la ausencia de un trabajo 聽coordinado y conjunto, deficiencias que aumentar谩n la litigiosidad y abrir谩n un panorama de incertidumbre hasta tanto, por el trabajo de los abogados y la labor de la jurisprudencia, se consoliden l铆neas definidas de interpretaci贸n. Asistimos entonces, al inicio de una nueva etapa en la evoluci贸n de nuestro de derecho civil, que constituye un verdadero acontecimiento hist贸rico, y seguramente con la pr谩ctica del nuevo C贸digo vendr谩n nuevas evaluaciones, aprobatorias y cr铆ticas, y聽 reclamos de rectificaciones, pero confiamos en que finalmente se imponga la orientaci贸n dirigida a realizar el bien com煤n y que se concrete en normas precisas y claras que aseguren聽 en las relaciones humanas聽 m谩s bien, m谩s verdad y m谩s justicia.

[1] 鈥淓l C贸digo Civil de la Rep煤blica Argentina鈥, Bs.As., 1881, t. I, p. XVII de la Introducci贸n.

[2]聽 SCHIPANI, Sandro (a cura di): Dalmacio V茅lez S谩rsfield e il diritto latinoamericano, Cedam, Padova, 1991.

[3] ALTERINI, Jorge H.:聽 La聽 influencia del C贸digo Civil argentino en otras codificaciones, en La codificaci贸n: raices y prospectiva. La codificaci贸n en Am茅rica,聽 El Derecho, Bs.As., 2004, t. II, p.183 y sgtes.

[4] PEREZ GALLARDO, Leonardo B.: A prop贸sito de la mejora a favor del legitimario con discapacidad en el nuevo C贸digo Civil y Comercial de la Argentina: un intento de deshilar la madeja, en Revista de Derecho de Familia y de las Personas.

[5]聽 RIPERT, Georges: El r茅gimen democr谩tico y el derecho civil moderno, trad. de J.M. Cajica, Ed. Cajica, Puebla, Mexico, 1951, n潞 53; MARTINEZ PAZ, Enrique: Dalmacio V茅lez S谩rsfield y el C贸digo Civil argentino鈥, C贸rdoba, 1916,聽 p. 259; COLMO, Alfredo: T茅cnica legislativa del C贸digo Civil argentino, M.A. Rosas Ed., Bs.As., 1917, ns. 35 y 39; CHANETON, Abel: Historia de V茅lez S谩rsfield, Ed. La Facultad, 2da. ed., Bs.As., 1938, t. II, ns. 161 y 162; MARTINEZ, Joaqu铆n G.: La influencia del C贸digo Civil en la evoluci贸n de la sociedad argentina, cap. VI, Academia Nacional de Derecho, Bs.As., 1972; MOLINARIO, Alberto D.: Indivisiones hereditaria y condominio forzosos organizados por la ley 14.394, n潞 5, Universidad Nacional de La Plata, La Plata, 1959.

[6] MOISSET DE ESPANES, Luis: Codificaci贸n civil y derecho comparado, Zaval铆a Editor, . Bs.As., 1994, p. 191.

[7] MOLINARIO, Alberto D.: Indivisiones hereditarias y condominios forzosos organizados por la ley 14.394, La Plata, 1959, n潞 5.

[8] En Espa帽a, no aqu铆, esta legislaci贸n se modific贸 reci茅n por ley de 1835, que coloc贸聽 al c贸nyuge despu茅s de los colaterales del cuarto grado (despu茅s de sobrinos nietos, primos hermanos y t铆os abuelos), pero adem谩s con la limitaci贸n de que los bienes inmuebles de abolengo (procedentes de los abuelos) deb铆an volver a los colaterales.

[9] El Reglamento Provisorio del 3 de diciembre de 1817 estableci贸 la vigencia de la legislaci贸n espa帽ola 鈥渉asta que la Constituci贸n determine lo conveniente鈥. Sobre los antecedentes patrios: HERNANDEZ,L.B.-UGARTE,L.A.: Sucesi贸n del c贸nyuge, Ed. Universidad, Bs.As., 1996, p 41 y sgtes.

[10] GARCIA GOYENA, Florencio: Concordancias, motivos y comentarios del C贸digo Civil espa帽ol, Madrid, 1852, t. I, p. 405, comentario al art. 773.

[11] 鈥淐odificaci贸n civil y derecho comparado鈥,聽 cit., 聽p. 193.

[12] 鈥淒almacio V茅lez S谩rsfield: m谩ximo maestro del derecho argentino鈥, en Homenaje a Dalmacio V茅lez S谩rsfield, Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de C贸rdoba, C贸rdoba, 2000,聽聽 t. IV, p.聽 532.

[13] BARCIA LOPEZ, Arturo, 聽citado por CAZEAUX, Pedro N.: Dalmacio V茅lez S谩rsfield: m谩ximo maestro del derecho argentino, en Homenaje a Dalmacio V茅lez S谩rsfield, Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de C贸rdoba, C贸rdoba, 2000,聽聽 t. IV, p.541/542.

[14] Esta ubicaci贸n de las sucesiones en la sistem谩tica del derecho civil despu茅s fue adoptada con mayor perfeccionamiento por el C贸digo Civil alem谩n de 1900. La siguieron el c贸digo japon茅s de 1898, los c贸digos brasile帽os de 1916 y 2002,聽 el c贸digo portugu茅s de 1966, el paraguayo de 1985, el m谩s reciente c贸digo civil ruso, etc. FERRER, Francisco A.M.: Importancia y ubicaci贸n del derecho sucesorio en la sistem谩tica del derecho civil, n潞 X,聽 J.A. 1996-II-968.

[15] En cuanto a los Proyectos de reformas del C贸digo Civil, el Anteproyecto de Bibiloni, el Proyecto de 1936, el Proyecto de聽 la聽 Comisi贸n Federal de 1993, el Proyecto de 1998 y el nuevo C贸digo Civil y Comercial, han mantenido esa ubicaci贸n del derecho sucesorio en el programa del derecho civil.

[16] COLMO, Alfredo:聽 T茅cnica legislativa del C贸digo Civil argentino, M.A. Rosas Casa Editora,聽 Bs.As., 1917,聽 n潞 59; MARTINEZ PAZ, Enrique: Introducci贸n al derecho de la sucesi贸n hereditaria, TEA, Bs.As., 1953, p谩gs. 53/55; SALVAT, Raymundo Tratado de derecho civil argentino, Parte General, ed. act. Por J.M. L贸pez Olaciregui, TEA, Bs.As., 1964, ns. 188/190; BORDA, G.A.: Tratado de der. civil, Parte general, actualizada por Guillermo J.Borda, 13ra. ed., La Ley, Bs.As., 2008, t. I, n潞 117/118.

[17] El distinguido profesor de la Universidad de San Marcos, Lima,聽 Augusto FERRERO, critica la soluci贸n del C贸digo peruano de 1984, que sigue al c贸digo suizo, y se muestra partidario de la metodolog铆a de V茅lez S谩rsfield, que coloca al derecho de sucesiones en el 煤ltimo libro del C贸digo,聽 por ser m谩s did谩ctica, pues el derecho sucesorio, que tiene como antecedente el derecho de las personas y de familia, presupone asimismo el conocimiento de los derechos reales y de obligaciones聽 (Tratado de Derecho de Sucesiones, 6ta. ed., Grijley, Lima, 2002, p. 93/96).

[18] FERRER Francisco A.M.: El derecho de sucesiones en el Proyecto de C贸digo Civil, Revista de Derecho Privado y Comunitario, 2012-3-567 y sgtes.

[19] Porque es el modo m谩s simple de transmisi贸n del patrimonio y garantiza del modo m谩s completo los derechos de terceros y acreedores: FERRARA, F.: Estudio sobre la sucesi贸n a t铆tulo universal y particular, con especial aplicaci贸n a la legislaci贸n espa帽ola, Revista de Derecho Privado, t. X, 1923, p. 325.

[20] CORDOBA, Marcos M.: su conferencia en el Congreso Internacional sobre Derecho Privado en el Foro de Abogados de San Juan, 13/5/2015.

[21] Conf.: SANCHEZ ARISTI, Rafael: Dos alternativas a la sucesi贸n testamentarias: pactos sucesorios y contratos post mortem, Editorial Comares, Granada, 2003, p. 163 y sgtes.

[22]聽 En la 茅poca en que V茅lez redact贸 el C贸digo la comunidad hereditaria se consideraba una situaci贸n potencialmente conflictiva, como toda forma de comunidad de derechos o de condominios, y con m谩s raz贸n en este caso en que la indivisi贸n de la herencia la impone la ley, por lo cual se consideraba que deb铆a concluir r谩pidamente con la partici贸n, y la forma de apurar el tr谩mite聽 era no reglamentar el estado de comunidad. De ah铆 la ausencia de regulaci贸n en el C贸digo de V茅lez de la etapa de indivisi贸n hereditaria. Pero las circunstancias y las ideas han cambiado. Hoy se reglamenta esa etapa sucesoria que concluye con la partici贸n.

[23] CAFFERATA, Jos茅 I.: El albacea testamentario en el derecho argentino, Universidad Nacional de C贸rdoba, 1952, p谩gs. 69 y sgtes;聽 BORDA, G.A. Sucesiones, 9na. ed., actualizada por Delfina M. Borda, La Ley, Bs.As., 2008, t. II, n潞聽 1644 y 1661.

[24] De acuerdo: GOYENA COPELLO, H茅ctor R.: Proceso sucesorio, en RIVERA-MEDINA: Comentarios al Proyecto de C贸digo Civil y Comercial de 2012, Abeledo Perrot, Bs.As., 2012, p. 1136.

[25] PEREZ LASALA, Jos茅 L.: Tratado de sucesiones, Rubinzal Culzoni Editores, S.Fe-Bs.As., 2014, t. I, n潞 483; BAGNASCO, Dami谩n, en RIVERA-MEDINA: C贸digo Civil y Comercial de la Naci贸n Comentado, La Ley, Bs.As., 2014, t. VI, p. 212; DI LELLA, Pedro: De la transmisi贸n de derechos por causa de muerte, en聽 RIVERA-MEDINA: Comentarios al Proyecto de C贸digo Civil y Comercial de la Naci贸n,聽 Abeledo Perrot, Bs.As., 2012, p. 1123; IGLESIAS, Mariana: Pago de deudas y legados en el Anteproyecto de C贸digo Civil, n潞 IV-2, en J.A. 2012.III, n潞 2.

[26] Sobre el rango de preferencia de los cr茅ditos en el proceso concursal,聽 ver RIVERA, Julio C. y otros: Derecho concursal, La Ley, Bs.As., 2010, t. III, p. 504 y sgtes.

[27] C谩m. Civ. 1ra. Capital, 3/2/37, J.A. 57-362 y La Ley 5-384; CCC Santa Fe, Sala 2da, 26/4/29,聽 Jurisp. Trib. Sta. Fe聽 8-499; CCC, Rosario, Sala 2da, 31/10/47, Jurisp.Trib.Sta.Fe, 26-587; CNCiv Sala F, 15/12/83,聽 E.D.聽 109-135; ACU脩A ANZORENA, Arturo: Rol del heredero beneficiario y derecho de los acreedores para ejecutar individuamente los bienes de la herencia, J.A. 57-362; FORNIELES, S.: Tratado de las sucesiones, TEA, 4ta. ed., Bs.As., 1958, t. I, n潞 138 bis; BORDA, Guillermo A.: Trat. de der. civil. Sucesiones, 9na. ed., La Ley, Bs.As., 2008, t. I, ns. 372 bis-c) y 386; GUASTAVINO, El铆as P.: Beneficio de inventario, J.A. 1969-183, n潞 45; KEMELMAJER DE CARLUCCI, A.: Los acreedores quirografarios del causante, en ZANNONI-FERRER-ROLANDO: Sucesiones, Homenaje a la Dra. Mar铆a J. M茅ndez Costa, Rubinzal Culzoni Editores, Sta. Fe, 1992, p. 76;聽 ZANNONI, Eduardo A.: Derecho de las sucesiones, 5ta. ed., Astrea, 2006, t. 1, par谩g. 378; FERRER, Francisco A.M.: La sucesi贸n beneficiaria, Ed. Juris, Rosario, 2007, n潞聽 198 y 199. Interesa se帽alar que esta es tambi茅n la opini贸n de DEMOLOMBE, fuente de V茅lez S谩rsfield en esta materia (Cours de Code Napole贸n, t. XV, n潞 229).

[28] Art. 860, 1潞 p谩rrafo, C贸digo Civil franc茅s, reforma de 1971; TERRE-LEQUETTE-GAUDEMET: Droit civil. Les successions, les lib茅ralit茅s, Dalloz, 4me.茅d., Par铆s, 2013, ns. 1072/1074; FERRER, Francisco A.M.:聽 Colaci贸n, valor colacionable y Proyecto de C贸digo Civil, n潞 XIV,聽 Rev. Der. de Familia y de las Personas,聽 mayo 2014, p. 115 y sgtes.

[29] PEREZ GALLARDO, Leonardo B. Leg铆tima y discapacidad. Los requisitos exigidos ex lege para el beneficio de la especial protecci贸n o cualidad de legitimario asistencial, en Revista de Derecho de Familia y de las Personas, abril de 2011, p. 159.

[30] CORDOBA, Marcos M.: Utilidad social de la sucesi贸n-Asistencia-Mejora espec铆fica, en PEREZ GALLARDO, Leonardo B. (director): El derecho de sucesiones en Iberoam茅rica. Tensiones y retos, Temis-Ubijus-Reus-Zaval铆a, Bogot谩-M茅xico-Madrid-Bs.As., 2010, p. 165/166.

[31] Conf. PEREZ LASALA, Jos茅 Luis, Tratado de sucesiones, Ed. Rubinzal鈥揅ulzoni, Santa Fe 鈥 2014, T. II, p. 217, n潞 829, quien opina que si el discapacitado es descendiente se aplica el tercio sobre su leg铆tima de 2/3; mientras que si el discapacitado es un ascendiente, el tercio se aplica sobre su leg铆tima que es de 陆 (art. 2445, 1er. parf., CCC.). Por el contrario, haciendo un c谩lculo distinto, se piensa que el causante puede disponer para mejorar al discapacitado de 2/3, el que se integra con 1/3 correspondiente a la porci贸n disponible, m谩s otro 1/3 de leg铆tima de los colegitimarios, quedando 茅stos con 1/3 restante (PITRAU, Osvaldo F., en RIVERA, Julio C茅sar 鈥 MEDINA, Graciela, C贸digo Civil y Comercial de la Naci贸n Comentado, Ed. Thomson Reuters 鈥 La Ley, Bs. As. 鈥 2014, T. VI, p. 407, n潞 3.

[32] PEREZ GALLARDO, Leonardo B.: A prop贸sito de la mejora a favor del legitimario con discapacidad en el nuevo C贸digo Civil y Comercial: un intento de deshilar la madeja, n潞 3.2.2, a publicarse pr贸ximamente en Rev. Derecho de Familia y de las Personas; AZPIRI, J.O.: Incidencias del C贸digo Civil y Comercial. Derecho sucesorio, Hammurabi, Bs.As., 2015, p. 249; ROLLERI,G.-G.-OLMO, J.P.: Beneficiarios de la mejora a favor del heredero con discapacidad, rev. Der. de Familia y de las Personas, enero/febrero 2014, p. 115, n潞 III; PITRAU, Osvaldo y otros, en RIVERA-MEDINA: C贸digo Civil y Comercial de la Naci贸n, ed. La Ley, Bs.As., t. VI, p. 408, n潞 4.

[33] V茅lez organizaba esta defensa de modo sencillo y eficaz: las donaciones y disposiciones testamentarias que afectaban las legitimas se pod铆an reducir en la medida necesaria para complementar las cuotas lesionadas (arts. 1830/1832, 3600 y 3601); y si se trataba de donaciones de inmuebles聽 funcionaba el efecto reipersecutorio o reivindicatorio de la acci贸n de reducci贸n contra el subadquirente del donatario (art. 3955).

[34] De acuerdo: AZPIRI, J.O.: Incidencias del C贸digo Civil y Comercial. Derecho sucesorio, Hammurabi, Bs.As., 2015, p. 252/253.

[35] Se la objet贸 previamente: FERRER, Francisco, C脫RDOBA, Marcos M., y NATALE, Roberto M., Observaciones al proyecto de C贸digo Civil y Comercial en materia sucesoria, en Rev. Derecho de Familia y de las Personas,,聽 Octubre 2012, p. 127, n潞 26; FERRER, Francisco A. 鈥淓l Derecho de Sucesiones en el Proyecto de C贸digo Civil y Comercial鈥, Rev. Der. Privado y Comunitario, 2012-III-610/611, 聽n潞 XXII, ap. 4; ZANNONI, Eduardo A., 鈥淎lgunos aspectos sobre la igualdad entre herederos forzosos y la protecci贸n de la leg铆tima en el Proyecto de C贸digo Civil鈥, en Revista de Derecho Privado y Comunitario, Ed. Rubinzal 鈥 Culzoni, Santa Fe 鈥 2012-3, n潞 10, p. 667/8, y en la misma Revista, a帽o 2105, n煤mero extraordinario, 鈥淎lgunos aspectos del derecho sucesorio en el nuevo C贸digo Civil鈥, p. 394/395; AMARANTE, Antonio A., 鈥淟a leg铆tima en el Proyecto de C贸digo Civil y Comercial鈥, rev. Derecho de Familia y de las Personas, N潞 10 鈥 Noviembre 2012, p. 171/3; PEREZ LASALA, Fernando: La colaci贸n en el Anteproyecto de C贸digo Civil, n潞 XII, J.A. 2012-III; DI LELLA, Pedro, 鈥淎proximaci贸n a las modificaciones m谩s relevantes en materia de sucesiones que propone el Anteproyecto de C贸digo Civil鈥, JA. 2012-III-n潞XLIV.

[36] El C贸digo Civil alem谩n dispone que de las donaciones efectuadas por el causante a terceros solo pueden reducirse las realizadas聽 en los diez a帽os anteriores a su fallecimiento (art. 2325, 3潞 p谩rr.). El C贸digo Civil franc茅s ha previsto varias medidas limitantes del efecto reipersecutorio: a煤n cuando la sucesi贸n no est茅 a煤n abierta todo heredero legitimario puede renunciar a una acci贸n de reducci贸n , con el consentimiento del futuro causante y en provecho de una o m谩s personas determinadas, que pueden o no ser miembros de la familia. Esta renuncia solo es v谩lida respecto de una liberalidad determinada, y puede comprender toda la leg铆tima o una parte de ella (art. 929). El plazo de prescripci贸n de la acci贸n de reducci贸n es de cinco a帽os a contar de la apertura de la sucesi贸n, o de dos a帽os a contar del d铆a en que los herederos han tomado conocimiento del ataque llevado a su reserva, sin que jam谩s puede exceder de diez a帽os 聽a contar del deceso (art. 921, 2潞 p谩rr). La reducci贸n opera en valor, excepto en dos casos en que funciona in natura : cuando el bien le pertenece todav铆a al donatario y est谩 libre de grav谩menes, y tambi茅n in natura y con efectos reipersecutorio contra el subadquirente en caso de insolvencia del donatario, previa excusi贸n del mismo, y reconoci茅ndole al tercero el derecho a indemnizar al heredero legitimario y quedarse con la cosa(art. 924-1 y 4) (MALAURIE, P.: Les successions, les lib茅r谩lites, Defr茅nois, Paris, 4me.茅d., 2010, ns. 652, 653, 664/667).

[37] L脫PEZ HERRERA, Eduardo, Tratado de la prescripci贸n liberatoria, 2da. ed., Ed. Abeledo – Perrot, Bs. As. – 2009, p. 108.

[38] FERRER, F.A.M-NATALE,R.M.: Observaciones en materia de sucesiones en el Proyecto de C贸digo Civil de 1998, en BREBBIA, Roberto H.(Director):聽 Estudios sobre el Proyecto de C贸digo Unificado de 1998, Zaval铆a Ed., Bs.As., 2001, p. 387/388; aportes de Marcos M. CORDOBA y Francisco A.M. FERRER a la Comisi贸n Redactora del CCC, en julio de 2011; AZPIRI, Jorge O.: La leg铆tima en el Anteproyecto de C贸digo Civil, n潞 XII, en J.A. 2012-III; 聽Incidencias del C贸digo Civil y Comercial. Derecho sucesorio, Hammurabi, Bs.As., 2015, p. 255.

[39] Se sostiene que el excedente de la porci贸n disponible es reducible y no colacionable (PEREZ LASALA, Jos茅 Luis, Tratado de sucesiones, Ed. Rubinzal 鈥 Culzoni, Sta.Fe-Bs.As., 2014, T. II, n潞 850, p. 252/6).聽 En realidad, ser谩 reducible despu茅s que ese excedente se impute a la porci贸n hereditaria del heredero beneficiado, y tambi茅n la exceda. Ese exceso es el que ser谩 objeto de reducci贸n (art. 2386 CCC).

[40] MENDEZ COSTA, Maria J:聽 en LLAMBIAS-MENDEZ COSTA: C贸digo Civil Anotado, Abeledo Perrot, Bs.As., 2001, t. V-C, coment. arts. 3744/374, n潞 2, p. 346; FERRER, Francisco A.M.: La desheredaci贸n y el Proyecto de C贸digo, La Ley聽 5/12/2013.

[41] MARTINEZ PAZ, Enrique: Introducci贸n al derecho de la sucesi贸n hereditaria, TEA Bs.As., 1953, p. 368.

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