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Jurisprudencia: relaci贸n de la materia civil con la penal.

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La sentencia que se transcribe, correspondiente al fuero punitivo, logra desmenuzar adecuadamente los hechos acreditados en la causa y relacionarlos estrictamente con la normativa propia de la materia penal y la civil de reciente vigencia en el territorio de la Rep煤blica. Sobre la base de la expresi贸n de las consideraciones jur铆dicas del juez Luis Mar铆a Bunge Campos se logra el perfecto control del proceso que lleva a la conclusi贸n expuesta en la parte resolutoria del pronunciamiento. El profundo conocimiento de la materia civil y penal ha logrado el di谩logo normativo que construy贸 la norma individual que se expone.

CAMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL – SALA 6 CCC 20713/2016/CA1 鈥淩., J. O. s/procesamiento鈥 AL Juzgado de Instrucci贸n Nro. ///nos Aires, 23 de septiembre 2016.- Y VISTOS, Y CONSIDERANDO: I.-) Tras la deliberaci贸n pertinente analizaremos los recursos interpuestos por la querellante R. L. L. a fs. 79/79vta. y por el Sr. Fiscal a fs. 73/77, ambos contra el punto III del auto de fs. 68/72 que sobresey贸 a J. O. R. (art铆culo 334 y 336 inciso 3ro del C贸digo Penal).- II.-) El juez Mario Filozof dijo: Las partes mantuvieron una relaci贸n de convivencia, finalizada la cual, L. denunci贸 que el imputado retuvo el veh铆culo de alquiler del que dice es propietaria, marca Renault Logan, dominio JGC 884, con licencia Nro. 21.221 expedida por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que no restituy贸 pese a haber sido intimado para hacerlo.- Analizada la cuesti贸n, entiendo que la conducta atribu铆da a R., no es susceptible de reproche penal alguno.- Resulta pertinente se帽alar que si bien la acusadora privada y el imputado no estaban casados, convivieron durante aproximadamente 10 a帽os y tuvieron dos hijas, relaci贸n que podr铆a equipararse por sus efectos al 鈥渕atrimonio鈥, sin negar con ello el reconocimiento legal y formal que tal instituto merece. Ello por cuanto el rodado fue adquirido cuando se encontraban en convivencia.- Al respecto he sostenido: 鈥淟as caracter铆sticas del concubinato se corresponden con la uni贸n conyugal, a saber: la cohabitaci贸n, la notoriedad, exclusividad de la relaci贸n -fidelidad- y permanencia (鈥) trato (鈥) de no impedir que la convivencia de marras pueda producir determinados efectos, pues, si bien en el caso puede encontrarse discusi贸n sobre el punto no es menos cierto que las leyes, la doctrina y la jurisprudencia le otorgan efectos jur铆dicos al concubinato, dadas ciertas condiciones (…) De igual modo no es cuesti贸n menor que el concubinato exige de un mayor esfuerzoprobatorio, y requisitos paralelos con los requeridos a la instituci贸n matrimonial (se trata de un estado de matrimonio aparente que debe reunir los caracteres referidos m谩s arriba). (ver de esta Sala, Causa Nro. 772/2012 鈥淣.N. s/ homicidio.鈥 rta, 12/07/12).- Se desprende de las propias presentaciones de la acusadora particular que el rodado era utilizado por R. para la manutenci贸n de la familia y fue adquirido cuando aqu茅l se hallaba desocupado. N贸tese que en la intimaci贸n enviada se alude justamente a una 鈥渆special relaci贸n鈥 como motivo de la entrega -ver fs. 23/24-. Esto implica fue al menos usado el veh铆culo en beneficio de ambos.- La jurisprudencia ha sostenido 鈥減ara que exista defraudaci贸n por retenci贸n indebida los bienes tuvieron que haber sido entregados por el sujeto pasivo en dep贸sito, comisi贸n, administraci贸n u otro t铆tulo que produzca la obligaci贸n de entregar o devolver, lo que no sucede en el sub examen鈥a que eran concubinos y resid铆an en la misma vivienda鈥, (ver de esta Sala causas nro. 42.408 鈥 D. S., L. s/competencia, rta. el 7/10/2011 y nro. 3388-2014-CA1 鈥淟., L. G.鈥, rta. el 4/8/2014, entre otras).- As铆 las cosas, opino que el autom贸vil en cuesti贸n, cuya retenci贸n indebida se denuncia, integrar铆a la masa de bienes de la sociedad de hecho que conformaban, la cual luego de la separaci贸n, est谩 sujeta a divisi贸n entre las partes y que puede, sino debe, ser canalizada en el fuero civil, donde, conforme surge de la documentaci贸n aportada por la querellante y de sus propias presentaciones, ya habr铆an recurrido para fijar la cuota alimentaria de las menores, entre otras cuestiones -ver fs. 1/4, 20/21-.- No parece casual que simult谩neamente con la compra del rodado R. figure como chofer y nos dirige hacia el art铆culo 524 del C贸digo Civil y Comercial de la Naci贸n, que establece la posibilidad de pactar un usufructo o en su defecto lo decida un Juez, m谩xime cuando el imputado se encuentra demandado por sus obligaciones alimentarias. Esto sin perjuicio que en otra sede se discuta si se aplica lo establecido por el art铆culo 528 del mismo ordenamiento.- A煤n cuando formalmente est茅 a nombre de la denunciante (ver fs. 10/11), 鈥渓a obligaci贸n de entregar o devolver鈥 a la que se refiere el art铆culo 173 inciso 2do. del C贸digo Penal para configurar la retenci贸n indebida de un objeto mueble ajeno, resulta ser, por las circunstancias enumeradas en el caso, justamente una cuesti贸n litigiosa derivada de lo que las partes acuerden en esa divisi贸n de bienes, o de la partici贸n que se determine; y el juicio de valor en relaci贸n a si el bien es 鈥済anancial鈥 teniendo en cuenta la nueva redacci贸n del art铆culo 528 del C贸digo Civil, resulta competencia del magistrado de dicha sede.- Es criterio reiterado que la sanci贸n penal es la 煤ltima ratio del sistema jur铆dico y no puede aceptarse que se pretende aventurar la investigaci贸n de personas sin alg煤n elemento serio que lo avale.- Recu茅rdese que 鈥溾a protecci贸n de los bienes jur铆dicos no se realiza s贸lo mediante el Derecho Penal, sino que a ello ha de cooperar el instrumental de todo el ordenamiento jur铆dico. El Derecho Penal s贸lo es incluso la 煤ltima de todas las medidas protectoras que hay que considerar, es decir que s贸lo se le puede hacer intervenir cuando fallen otros medios de soluci贸n social del problema鈥︹ (Claus Roxin, 鈥淒erecho Penal, Parte General, Fundamentos. La Estructura de la Teor铆a del Delito鈥, Tomo I, Ed. Civitas, a帽o 1997, p谩g. 65, en causa nro. 19600/2012 鈥淏imbi, Ana Mar铆a鈥 del 11 de agosto de 2014, entre otras). En esa l铆nea debo soslayar que la uni贸n convivencial ha sido acreditada con el reconocimiento en autos de imputado y denunciante (art铆culo 512 del C贸digo Civil y Comercial de la Naci贸n).- Con lo cual no puede omitirse lo que establece el art铆culo 514 ibidem sobre que los bienes son divisibles cuando son obtenidos durante la convivencia (inciso c), lo que es oponible a terceros (art铆culo 517), incluso el cese de la convivencia da lugar a determinadas compensaciones como el usufructo de determinados bienes que en el caso deber铆a ser resuelta por el juez civil como ya adelant茅.- Ello pudo llevar a R. a considerarse con derecho a mantener el uso del rodado como refiere en la carta documento, lo que muestra una conflictiva ruptura de la relaci贸n.- La mara帽a legislativa que puede confundir – como en el caso-, trae por l贸gica que tal error tiene por efecto, no haber comprendido la antijuridicidad de la conducta, lo que 煤ltimamente se dio en llamar 鈥渆rror de prohibici贸n鈥 o 鈥渆rror de derecho extrapenal鈥, que excusa al ciudadano del poder punitivo del Estado.- En ese sentido la equivocaci贸n versa sobre una ley extrapenal relevante en el caso en trato. R. figura como chofer desde la adquisici贸n con L. y el tenor de la carta documento de marras demuestra que estaba convencido de su derecho a mantener el statu quo anterior.- Por eso las cuestiones deben disiparse en otro Fuero y propongo convalidar lo resuelto por la anterior instancia.- III.-) El juez Luis Mar铆a Bunge Campos dijo: Discrepo con lo afirmado por mi estimado colega, ya que entiendo que las uniones convivenciales tienen un r茅gimen jur铆dico propio y no pueden serle aplicados los principios de la sociedad de hecho de un modo general, sobre todo en relaci贸n con bienes registrables. En este caso, el dominio de un autom贸vil se encuentra previsto en el decreto ley 6582/58 y la inscripci贸n es constitutiva, tal como lo establecen sus art铆culos 1 y 2 de la citada norma. Por otra parte, al analizar el r茅gimen de las uniones convivenciales en el C贸digo vigente observamos que en ellas no hay una comunidad de bienes similar a la del matrimonio. El art. 518 del C贸digo Civil y Comercial es claro al decir que: 鈥淟as relaciones econ贸micas entre los integrantes de la uni贸n se rigen por lo estipulado en el pacto de convivencia. A falta de pacto, cada integrante de la uni贸n ejerce libremente las facultades de administraci贸n y disposici贸n de los bienes de su titularidad, con la restricci贸n regulada en este T铆tulo para la protecci贸n de la vivienda familiar y de los muebles indispensables que se encuentren en ella.鈥. Al momento de encontrarse unidos convivencialmente la querellante y el aqu铆 imputado a煤n no estaba vigente este C贸digo Civil, por lo que nos encontr谩bamos ante un vac铆o legal que bien pod铆a llenarse con las prescripciones de una sociedad irregular; pero actualmente tenemos una norma que regula espec铆ficamente esas relaciones, de modo tal que, por aplicaci贸n general de la regla hermen茅utica que nos obliga a llenar los vac铆os legales con el principio de leyes an谩logas, debemos acudir a este r茅gimen y concluir que no hay comunidad de bienes en las uniones convivenciales. Ello, sin admitir que un bien registrable pudiera pertenecer a una sociedad de hecho, ya que, incluso admitiendo la posible existencia de una sociedad de hecho, 茅sta deb铆a tener por objeto la explotaci贸n del autom贸vil taxi propiedad de la se帽ora L., por lo que disuelta esa sociedad nace la obligaci贸n de restituir el bien propiedad de L. por parte de R.. De modo tal, que concluyo que, con el limitado alcance de esta etapa, se dan los elementos t铆picos para entender que el hecho denunciado encuadra dentro de una figura penal. P谩rrafo aparte merecen las consideraciones acerca del error de tipo mencionado en la resoluci贸n en crisis, como por la defensa en la audiencia, afirmaci贸n que al no haberse escuchado al imputado en declaraci贸n indagatoria, resulta dogm谩tica. Por 煤ltimo, respecto de la posible aplicaci贸n de la excusa absolutoria contenida en el art. 185 del C贸digo Penal, tambi茅n alegada por la defensa, debemos discrepar con su aplicaci贸n ya que el legislador ha escogido el empleo de un t茅rmino jur铆dico como 鈥渃贸nyuge鈥, si hubiera querido ampliarlo al conviviente lo hubiera hecho tal como hizo con la reforma del inc. 1ro del art铆culo 80 del C贸digo Penal, por lo que no debe interpretarse que se trata de una omisi贸n involuntaria del legislador, en las m煤ltiples oportunidades enque se ha reformado el C贸digo Penal, esta menci贸n no ha sido modificada. En este sentido, debemos recordar que las causales de exclusi贸n o anulaci贸n de la pena, son decisiones de car谩cter pol铆tico o pol铆tico-criminal elegidas por el legislador y nada tienen que ver ni con el contenido de injusto de un acto, ni con la reprochabilidad del mismo, por lo que deben ser interpretadas de un modo restrictivo ya que son excepciones a la punibilidad de las acciones t铆picas, antijur铆dicas y culpables. Con el mismo criterio deber铆amos ampliar esta causal a los hermanos que no viven juntos, ya que el v铆nculo es el mismo. Por ello voto por la revocaci贸n del auto en crisis y porque se convoque a J. O. R. a prestar declaraci贸n indagatoria. IV.-) El juez Rodolfo Pociello Argerich dijo: Escuchado el audio de la audiencia y realizada la deliberaci贸n pertinente, sin tener preguntas que realizar, adhiero al voto del juez Luis Mar铆a Bunge Campos.- En virtud del acuerdo que antecede el Tribunal RESUELVE: REVOCAR y continuar con el tr谩mite del legajo.- Se deja constancia que el juez Luis Mar铆a Bunge Campos suscribe la presente en su car谩cter de subrogante de la vocal铆a nro. 3, que el juez Julio Marcelo Lucini, titular de la vocal铆a nro. 7 no lo hace por hallarse en uso de licencia el d铆a de la celebraci贸n de la audiencia y que el Juez Rodolfo Pociello Argerich lo hace en su car谩cter de presidente de esta Excelent铆sima C谩mara.- Reg铆strese, notif铆quese y devu茅lvanse las presentes actuaciones al juzgado de origen, sirviendo lo prove铆do de atenta nota de env铆o.- Mario Filozof (en disidencia Luis Mar铆a Bunge Campos Rodolfo Pociello Argerich Ante m铆: Andrea Rosciani Prosecretaria de C谩mara

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